Llevo poco tiempo de conocerte, sin embargo siento que te conozco muy bien, me da risa los pocos o muchos momentos que hemos compartido y lo que tenemos en común, es demasiado; quizá pienses que es hipocresía de mi parte diciéndote que todo lo que te gusta a mi también, pero de verdad nos complementamos bien, admítelo, pocas veces conoces a alguien que le gusten las mismas cosas que a ti, bueno con sus excepciones.

Es complicado admitir mis sentimientos hacia ti, porque así es esto del corazón humano, está lleno de tormentos y nudos, que en muchas ocasiones hacen difíciles las acciones por tomar, que curioso, tantas veces me atreví a criticar a muchas personas por no saber tomar decisiones claras, pero aquí estoy siguiendo ese claro ejemplo…

Tienes razón, tu y yo somos dos extraños, con intereses distintos, yo busco una amistad y tú buscas algo más, levantas mi ego al declarar tus sentimientos, ya que pocas personas dicen lo que sienten de un modo tan directo como el tuyo, al principio me sentí asustada, pero ya me había acostumbrado, digo es fácil si puedes platicar de idioteces y locuras con una persona.

En fin, la historia concluyo, quiero admitir que me hiciste ver cosas que no había visto antes, y valorar situaciones que no había apreciado antes, sólo me queda darte las gracias por todo, y sobre todo gracias por tu decisión, me doy cuenta que yo no tengo el valor para decir adiós, me arrepiento muy rápido, ya que suelo ser muy dramática e intensa, así que me estas ayudando a ser políticamente “correcta”.

Por último, ahora entiendo muy bien las palabras de un buen amigo tuyo, no las diré, pero las pondré en práctica.

Saludos…